EL CINE Y LA SERRA DE TRAMUNTANA
La espectacularidad de los paisajes de la Serra de Tramuntana ha atraído a un gran número de cineastas. Las escarpadas pendientes en las que conviven rocas, olivos y pueblos que miran de lejos el mar cautivan la mirada de cualquier visitante, y aún más la atención de quien visita la Serra de Tramuntana con el objetivo de localizar exteriores sugerentes para rodar una película. Quizás no son tantos los filmes realmente importantes rodados en la Serra de Tramuntana como merecería un paisaje tan especial. Pero hay unos cuantos y conviene recordarlos.
Una de las primeras muestras fue el filme El secreto de la pedriza (1925), dirigido y protagonizado por Francesc Aguiló. La película, que gira en torno al contrabando, restaurada recientemente por la Fundació "Sa Nostra", fue rodada en Sa Foradada, en el Torrent de Pareis y en Son Marroig, entre otros lugares míticos de la Serra de Tramuntana.
La mayor parte de las películas filmadas en Mallorca durante las décadas de los sesenta y los setenta fueron historietas banales pensadas para potenciar la llegada de turistas a la isla. Daban la imagen de sol y playa que todavía se asocia con Mallorca. Hubo pocas excepciones. Una de las más destacadas, por su valor de ácida crítica costumbrista, fue la celebérrima El verdugo (1963), de García Berlanga. Otra película destacable, rodada en escenarios de la Serra de Tramuntana como Son Moragues y la Cartuja de Valldemossa, fue Un invierno en Mallorca (1969), de Jaime Camino, sobre la estancia de Chopin y George Sand en la isla. Su estética, muy austera, la hizo poco comercial. Como detalle poco habitual en la época, cabe destacar que una parte de los diálogos son en mallorquín.
Uno de los lugares emblemáticos de la Serra de Tramuntana, la possessió de Raixa, ha sido también uno de los escenarios cinematográficos más reiterados
Uno de los lugares emblemáticos de la Serra de Tramuntana, la possessió de Raixa, ha sido también uno de los escenarios cinematográficos más reiterados. Cinematográficamente hablando, Raixa está ligada por completo al film Bearn (1983), de Jaime Chávarri, sobre la conocida novela homónima de Llorenç Villalonga. Bearn dispuso de un presupuesto elevado para la época y de un elenco de actores muy conocidos (Imanol Arias, Fernando Rey, Alfredo Mayo, Amparo Soler Leal y una Ángela Molina no muy acertada en el papel de Xima). Se estrenó el 8 de abril de 1983 en el Auditòrium de Palma, en medio de una gran expectación. El lema publicitario del estreno fue: "No hay más paraísos que los perdidos". Los jardines de Raixa ofrecieron un escenario muy sugerente para recrear la atmósfera decadente del argumento: el final de una familia aristocrática venida a menos. Su éxito comercial fuera de Mallorca, en cambio, fue desigual. Por lo general, la crítica del momento lo consideró un filme muy mejorable.

Rodaje de Bert cerca de Ariant, Pollença. Archivo: Lluís Casasayas
Una película bastante interesante, según los pocos que la han visto, es Bert (1998), del mallorquín Lluís Casasayas. Rodada íntegramente en la Serra de Tramuntana, narra la historia de una obsesión, la que experimenta el protagonista, interpretado por Fermí Reixach, por encontrar a un amigo que ha desaparecido en la Serra de Tramuntana. También actúan en ella Mercè Sampietro y el actor mallorquín Simó Andreu. Estrenada con mucho éxito en el Festival de Cine Español de Málaga, en el mismo año 1998 ganó el Festival de Cine del Atlántico (premio del jurado y del público) y el Festival Internacional l'Alternativa de Barcelona. Las desavenencias entre el productor y el Ministerio de Cultura provocaron que la película no se estrenara comercialmente, lo que la convierte en un filme de culto.

Un realizador mallorquín que ha aprovechado recientemente los escenarios de la Serra de Tramuntana para su primera película es Rafa Cortés. Su filme Yo (2007), protagonizado por Alex Brendemühl, acompañado sobre todo por actores no profesionales, se ha rodado en gran parte en Estellencs. Premiada en Canes, Róterdam y Málaga, la película parte de una experiencia personal del director, quien fue testigo de la irrupción de un vecino alemán en las fiestas de Estellencs con cortes en los brazos. En todas las escenas aparece Hans, personaje interpretado por Brendemühl, que se siente excluido por los habitantes del pueblo, sobre los que todavía pesa la ausencia de un antiguo habitante con su mismo nombre y nacionalidad. La reflexión del director gira en torno a una idea central: "no es tan interesante ser uno mismo". Alex Brendem ühl lo resumió así: "Quizás siendo otra persona eres más feliz".



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