Punta de s'Àguila © Foto: Gabriel Lacomba

EL NAUFRAGIO DEL "LUIGINA GI" EN LA PUNTA DE S'ÀGUILA

Sabías que...

Entre el Port des Canonge y Banyalbufar hay un camino ideal para hacer como paseo o excursión que discurre sobre los parajes que vivieron el naufragio del "Luigina Gi". Se trata del Camí de Baix de Son Bunyola, aunque recientemente se ha popularizado con el nombre de camino de la Volta del General, ya que es desde este punto donde empieza el camino si se comienza desde Banyalbufar. El recorrido dura una hora, más o menos, con poco desnivel, muy fácil de seguir y perfecto para hacer en familia.

Bibliografía


Son Bunyola, una mar de noms

Autor: Tomàs Vibot
Editorial: Associació Cultural Bany-al-bahar
Año de publicación: 1999

Son Bunyola, una mar de noms es un cuidado estudio sobre la possessió de Son Bunyola desde los más diversos puntos de vista. La historia, la toponimia, la etnología, la geografía o determinados episodios como el del naufragio del "Luigina Gi" en la punta de S'Àguila se tratan en este volumen hecho con vocación divulgativa pero con todo el rigor de los trabajos científicos.

Créditos

Diseño: www.lacomba.com
Texto: Bartomeu Homar
Traducción al castellano: Maria Gené Gil

La costa de la Serra de Tramuntana es muy peligrosa por muchos motivos, pero hay dos fundamentales: la escasez de refugios entre el puerto de Andratx y el puerto de Pollença (solo está el del puerto de Sóller) y la contundencia de los vientos de tramontana y mistral, que llegan a la orilla con una energía desmesurada.

Así pues, no es extraño que el historial de naufragios en esta zona sea especialmente trágico. Hoy recordaremos uno de ellos, el del "Luigina Gi", que naufragó el 7 de febrero de 1917 en la punta de S'Àguila, cerca del Port des Canonge, con el dramático resultado de 10 tripulantes muertos de los 15 que gobernaban este velero italiano.

Este barco de tres palos había zarpado de Marsella en dirección a Cuba con un cargamento de tejas y baldosas. Debido al temporal de tramontana, que desde hacía días castigaba el golfo de León y el mar balear, el velero rompió el timón y durante horas derivó hacia la costa mallorquina hasta que colisionó con la punta de S'Àguila por la parte oeste.

Naufragio © Foto: Gabriel Lacomba

El velero italiano "Luigina Gi" naufragó en 1917 al chocar contra las rocas de la punta de S'Àguila, en el Port des Canonge

Una pareja de carabineros que vigilaba la zona se encaminó hacia las casas de Son Bunyola y avisó a las autoridades. Inmediatamente se activó un equipo de rescate que salió en barca desde el Port des Canonge, dirigido por los patrones Llorenç Picornell y Llorenç Sastre. La tarea no era fácil y el mero hecho de embarcarse en un pequeño llaüt (laúd) en medio del temporal ya era jugarse la vida, pero la solidaridad y la valentía nunca faltan entre marineros que se encuentran en peligro.

Uno de los tripulantes (la mayoría era de Banyalbufar pero también había algunos pescadores de Esporles, que tenían la base en el Port des Canonge) era Rafel Vila "Boscana", que por aquel entonces tenía 17 años. Mestre Rafel, hoy ya fallecido, trabajó como pescador y marinero durante toda su vida. En los últimos años de su existencia todavía recordaba aquel día trágico. "Se salvaron los cobardes", contaba. Y el caso es que los que intentaron ganar la costa a nado murieron todos, mientras que los cinco que se quedaron en la cubierta del barco esperando el rescate finalmente se salvaron. Desde la barca de rescate les tiraron cabos para que se ataran y así poder cobrar a los marineros del "Luigina Gi". A las dos y media de la tarde se rescató al último tripulante del barco italiano.

Los náufragos (cuatro italianos y un norteamericano) fueron conducidos a las casas de Son Bunyola, donde los atendió el médico de Valldemossa, se les proporcionaron ropa y alpargatas y pernoctaron durante unos días en el pajar.

El "Luigina Gi" quedó embarrancado algunos días más hasta que otro temporal lo terminó destrozando. El mar devolvió los cuerpos de tres marineros, y un cuarto, el del cocinero, se encontró debajo de un acantilado, cerca de la cueva de Els Guixos; se supone que consiguió llegar a tierra, se subió por la ladera pero el agotamiento le venció y terminó cayéndose por el barranco.

Un año después, los esforzados pescadores que habían participado en el rescate fueron premiados por la Ayudantía de Marina de Andratx, que comunicó al alcalde de Banyalbufar la concesión de cinco cédulas a favor de los héroes.

La mayor parte del barco y de la carga fue rescatada años después en una operación con buzos. Se aprovecharon el hierro del barco y todo lo que pudiera tener algo de valor. También se rescató la campana del "Luigina Gi", que fue regalada a la possessió de Son Bunyola. Dicen que estuvo colgada de la torre de Es Moro de las casas.

Estos sucesos fueron muy comentados por toda la comarca, aunque hoy ya no queda casi nadie que los guarde en la memoria. Eso sí, el relato ha ido pasando de boca en boca y de generación en generación, y muchas décadas después todavía hay gente que buceando cerca de la punta de S'Àguila intenta ver algún resto del "Luigina Gi".

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