Cala Estremer, punta Galera, cala Castell y punta Topina en la sierra de Cornavaques. Lugar donde se divisan buitres © Foto: Gabriel Lacomba

EL BUITRE NEGRO Y EL FERRERET: DOS ESPECIES PROTEGIDAS

Sabías que...

El ferreret es un gran escalador, ya que la escalada es el único medio de locomoción eficaz dentro de su área. No vive en cualquier punto de los torrentes: siempre elige las pozas más inaccesibles, encajadas o abruptas, de paredes verticales. Este es el secreto de su supervivencia.

El buitre negro también es muy sensible a la presencia humana. La proximidad excesiva del hombre puede provocar que abandone sus nidos o que tenga graves problemas para alimentarse. Es muy solitario, aunque se reúne con otros individuos en pequeños grupos para comer. Vuela a gran altura, hasta 110 metros, aprovechando las corrientes de aire.

Bibliografía


Sobre el buitre negro y el ferreret hay abundante bibliografía científica, en buena parte en forma de artículos publicados en diferentes revistas especializadas o de informes internos de los diversos organismos e instituciones implicados en la conservación de ambas especies.

Sobre el buitre negro, cabe destacar, porque se trata de un artículo pionero, el texto de J. Mayol, "Contribución al conocimiento del buitre negro, Aegyptus monachus, en Mallorca", publicado en 1977 en el Boletín de la Sociedad de Historia Natural de Baleares. Artículos mucho más recientes son el texto de Evelyn Tewes, "El programa de conservació del voltor negre, Aegyptus Monachus, a Mallorca", publicado en el Anuari Ornitològic de les Balears en el año 2002 (pp. 59-69), o el informe de J.J. Sánchez "Impacto del uso ilegal de veneno en Baleares y acciones en marcha para su control", presentado en las III Jornades del Medi Ambient de les Illes Balears (2001).

Sobre el ferreret, un artículo pionero fue "Espècies relíquies d'amfibis i de rèptils a les Balears i Pitiüses", de J. A. Alcover y J. Mayol, publicado en el Bolletí de la Societat d'Història Natural de les Balears, en el año 1981, número 25. Una contribución más reciente es el artículo de Álvaro Román "El ferreret, la gestión de una especie en estado crítico", publicado en la revista Munibe de Donostia en el año 2003 (pp. 90-99).

Créditos

Diseño: www.lacomba.com
Texto: Jordi Martí
Traducción al castellano: Maria Gené Gil

Una de las grandes riquezas que ofrece la Serra de Tramuntana, desde el punto de vista biológico, es la conservación de ciertas especies animales que se han convertido en emblemáticas. Por un lado, el ferreret (o sapillo balear), pequeño sapo que vive principalmente en los puntos más inaccesibles de los torrentes de la Serra de Tramuntana, y, por otro, el buitre negro, el ave rapaz más grande de Europa, son dos especies protegidas que hace apenas unas décadas se consideraban o bien extinguidas, como es el caso del buitre, o bien ni siquiera se conocía su existencia, como el ferreret. Ambas son especies con las que, desde la segunda mitad de los años ochenta y principios de los noventa, se han llevado a cabo programas de recuperación y protección por parte del Govern de les Illes Balears y de diversas asociaciones de protección de la naturaleza.

La Fundación para la Conservación del Buitre Negro (BVCF) fue creada en 1986 en Holanda. Su sede en España está en Mallorca, en la finca de Son Pons, en el término municipal de Campanet. Desde el año 1986 esta fundación lleva a cabo diferentes programas de conservación del buitre negro (Aegypius monachus) en estrecha colaboración con el Gobierno balear, otras asociaciones ecologistas, agentes locales, diversos voluntarios y el apoyo de la Unión Europea. Entre las medidas llevadas a cabo destacan las actuaciones para disminuir las amenazas que sufren los buitres, la custodia y la protección de sus territorios, actividades de educación ambiental, así como uno de cría en cautividad o proyectos de liberación de animales para la reintroducción o el refuerzo de las poblaciones de buitres en toda Europa.

El buitre negro es bastante diferente del buitre común. Puede llegar a los 110 centímetros de largo y a los 296 centímetros de envergadura

Las actividades de la BVCF en Mallorca empezaron en el año 1986 con un programa de conservación del buitre negro en la isla y un programa de cría en cautividad, para reintroducir nuevos individuos dentro de las colonias de buitres ya existentes. En los años noventa completaron sus actuaciones iniciales con un programa para erradicar el uso de veneno ilegal en Mallorca, uno de los grandes peligros del buitre cuando se alimenta de animales intoxicados. Últimamente, su trabajo es más global, ya que la conservación del buitre va unida al mantenimiento de una actividad agrícola sostenible. Este problema, el del abandono por parte de los payeses de la Serra de Tramuntana de los antiguos usos agrícolas y ganaderos, es una de las amenazas más consistentes para el buitre negro y, en general, para la biodiversidad en la Serra de Tramuntana.

El buitre negro es bastante diferente del buitre común. Puede llegar a los 110 centímetros de largo y a los 296 centímetros de envergadura; sus alas son más uniformemente amplias, la cola tiene forma de cuña y una tonalidad oscura. Cría en pequeñas colonias dispersas, en grandes nidos de ramas sobre los árboles. Se alimenta de carroña y puede agujerear piel y tendones con su poderoso pico.

En la possessió de Mortitx, en Pollença, tanto pueden verse buitres como ferreretss. Poza del torrente © Foto: Gabriel Lacomba

El ferreret (Alytes muletensis) no fue descrito hasta 1981. De hecho, solo se conocía como fósil cuando se descubrió en 1978 en la Cova de la Muleta, en Sóller

El ferreret (Alytes muletensis) no fue descrito hasta 1981. De hecho, solo se conocía como fósil cuando se descubrió en 1978 en la Cova de la Muleta, en Sóller. En el yacimiento de la Cova de la Muleta se han encontrado los restos humanos más antiguos de las Baleares (de unos 5.000 años de antigüedad) y huesos de mamíferos extinguidos, como el Myotragus balearicus. En 1981 se descubrieron los últimos ejemplares vivos de esta especie endémica (solo existente en Mallorca). Hoy en día el ferreret se conserva gracias a un plan de recuperación promovido desde 1991 por el Gobierno balear en colaboración con grupos ecologistas como la Associació per a la Recuperació del Ferreret.

El ferreret se ha conservado gracias al biotopo tan particular y reducido que ocupa: torrentes intermitentes de difícil acceso para el hombre. Se trata de formaciones cársticas de dos tipologías: torrentes que dan lugar a barrancos muy estrechos y puntos de agua aislados en zonas abiertas de montaña. Los ferreretss escalan las paredes verticales y se refugian en grietas y en agujeros de las rocas. Esta inaccesibilidad los protegió del hombre y de otros vertebrados introducidos por el hombre. La construcción de presas y los vertidos en los torrentes hicieron disminuir el número de ejemplares existentes. Últimamente, a pesar de los programas de conservación, continúan teniendo numerosos "enemigos": las sequías, la contaminación de los torrentes, el expolio y las infecciones.


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