Los últimos rayos de sol sobre el escar de Mider en Llucalcari, Deià © Fotos: Gabriel Lacomba

ESCARS, ALCOVES Y VARADEROS

Sabías que...

En la actualidad, el Consell de Mallorca ha protegido ya 62 escars en nuestra isla y que estas construcciones patrimoniales están concentradas en los municipios de Santanyí (44), Llucmajor (11) y Campos (7)? La Serra de Tramuntana también se beneficia de este movimiento conservacionista, puesto que hace pocos meses se incoó el conjunto de escars del Port des Canonge como Bien Catalogado. Además, el mes de julio de 2010, la Comisión Insular de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Patrimonio Histórico incoó el expediente de declaración de Bien Catalogado a favor del escar de En Fargas o de Es Durais, en Cala Barques, en la Cala de Sant Vicenç, en el término municipal de Pollença.


escar de Son Beltran, Deià
© Foto: Gabriel Lacomba

Caminata recomendada


Las salidas y los paseos para conocer los escars de la Serra de Tramuntana son múltiples y variados. Os proponemos una ruta relativamente conocida, fácil y apta para casi todos los públicos, el Camino de los Pintores. Siguiendo este camino saldremos de la Cala de Deià en dirección este-nordeste. El camino nos llevará hasta Llucalcari, pero tendremos la ocasión de ver algunos escars interesantísimos, como el ya mencionado de Son Beltran. En Llucalcari encontraremos el escar de Mider. Si se quiere llegar hasta el de Jeroni, en Béns d'Avall, Sóller, conviene tener en cuenta que el paseo ya se alarga considerablemente y que se necesita tener cierta experiencia en montaña y orientación.

Créditos

Diseño: www.lacomba.com
Texto: Bartomeu Homar
Traducción al castellano: Maria Gené Gil

La costa de la Serra de Tramuntana es muy escarpada y de acceso difícil. Con las excepciones evidentes de algunos puertos muy conocidos (el de Sóller y el de Andratx), la salida al mar en los diferentes puntos de la costa no es sencilla.

En toda Mallorca se conocen los escars, las construcciones en la orilla del mar que sirven para guardar las embarcaciones, los aperos de pescar y todas las herramientas necesarias para los pescadores. Estas pequeñas casitas se reproducen por toda la costa mallorquina y en cada punto de la isla se adaptan al entorno y a los materiales de construcción más cercanos. Pero en la costa norte adoptan unas características muy especiales debido precisamente a la irregularidad del litoral, a las dificultades del acceso y a la extraordinaria virulencia de los temporales marítimos, particularmente los de mistral y tramontana, que pueden llegar a coger una fuerza desmesurada.

El escar de Jeroni, Béns d'Avall, Sóller © Foto: Gabriel Lacomba

Los escars ofrecen unas condiciones ambientales y de humedad perfectas para la conservación de las barcas de madera

Los escars son construcciones de piedra que con frecuencia disponen de una vuelta en el techo. A veces, para construirlos se ha aprovechado alguna cavidad natural o, incluso, se ha excavado la parte del fondo del escar dentro de la roca. El portal, justo delante del mar, se cierra normalmente con una barrera y no con una puerta. De esta manera, los escars se convierten en los aposentos perfectos para dejar las barcas, especialmente las de madera, en condiciones de conservación óptimas. En efecto, por una parte, la misma construcción protege las embarcaciones de los fenómenos atmosféricos y, sobre todo, de los rayos de sol, que son verdaderamente letales para la madera de los laúdes; y, por otra parte, la proximidad del mar y la ventilación de los escars gracias a las barreras presentan unas condiciones de humedad excelentes para el mantenimiento de botes y laúdes.

Varaderos en el Caló de S'Estaca y en el Port des Canonge © Fotos: Gabriel Lacomba

Un complemento imprescindible del escar es el varadero, es decir, la vía por donde la barca sale del mar para entrar en el escar y viceversa. Los varaderos, a veces, disponen de parales (piezas de madera) fijados en el suelo, de manera paralela al mar y perpendicular a la barca, sobre los que se desliza la embarcación; por ese mismo motivo a los varaderos también se les llama en catalán llenegadors (literalmente, "deslizadores"). En otros casos, los parales son móviles y se van distribuyendo por toda la vía, en ocasiones montados sobre estructuras que se llaman en catalán "escales" (literalmente, "escaleras"). En cualquier caso, los parales están bien untados de cebo para facilitar el paso de las barcas.

Hay que aclarar que los laúdes de la costa norte disponen de escoas, unas piezas paralelas a la quilla que permiten que la embarcación se mantenga de pie cuando se vara o se echa al mar.

Los escars que podemos encontrar a lo largo de la costa norte y que merecen ser recordados son muchos, variados y notables, como el de Son Beltran, situado en el término de Deià, entre la cala y Llucalcari. Es, sin lugar a dudas, uno de los más antiguos, del siglo XVIII, mientras que la mayoría son del siglo XIX y de las primeras décadas del siglo XX, aunque hay escars documentados en el siglo XV. Este escar está construido con piedra y en el centro del dintel, encima del portal, encontramos un escudo con el anagrama de Jesús. No muy lejos de allí, en Llucalcari, encontramos el escar de Mider, con un varadero y una casita pequeña. El de Jeroni también merece la pena una visita, pero está un poco más lejos, en Alconàsser.

Los escars del Port des Canonge son probablemente los más conocidos. En la playa se concentran 27 casitas varadero de una tipología muy diversa. La más antigua es la de Ca l'Arròs, de la década de 1930, y la más moderna es de la década de los setenta del siglo XX. Aun así, sabemos que en el siglo XIX ya se varaban barcas en este lugar. Lo más interesante del Port des Canonge es que en esta aldea del término municipal de Banyalbufar, habitada históricamente por gente de Esporles, a los escars no los denomina así, sino que se les llama alcoves (literalmente, "alcobas"). El término alcova es probablemente de procedencia valenciana, según el geógrafo Onofre Rullan.

El escar del Senyor Joan o de Sa Costera es uno de los que tienen el acceso más difícil. Se encuentra debajo de las casas de Sa Costera, en el término de Escorca. Es interesante el arco de marès (roca arenisca), extraído con toda probabilidad de una cantera de marès que hay muy cerca.

En S'Estaca, en Valldemossa, también encontramos buenos ejemplos. Se trata de escars muy antiguos que hicieron los pescadores profesionales que tenían en esta aldea el puerto base. El conjunto de las casitas con el varadero hace de este lugar un paraje realmente mágico al cual bien vale la pena ir a dar un paseo desde el Port de Valldemossa, donde también podemos contemplar algunos escars, probablemente los que más veces se han pintado sobre lienzo.

Estos son algunos ejemplos de escars, pero podemos encontrar muchos otros en muchos pequeños puntos, rincones y parajes de la costa. Todos tienen algo que los hace únicos y todos tienen una historia detrás. No la olvidemos ni los olvidemos.

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