La bahía de Pollença desde el mirador del Molí Vell en el Puig de Maria © Foto: Gabriel Lacomba

LA ESCOLA DE COLONYA, UN CENTRO EDUCATIVO AVANZADO DE SU ÉPOCA

Sabías que...

La Escola de Colonya de Pollença, fundada en 1880, abarcaba los principios pedagógicos de la Institución Libre de Enseñanza: la educación integral y no dogmática del alumno, la coeducación (escuela mixta), la aplicación de métodos educativos modernos y la introducción de nuevas asignaturas (gimnasia, higiene, agricultura y fisiología). La Escola de Colonya constaba de parvulario, escuela primaria y clases nocturnas para adultos. En este centro no se utilizaban libros de texto, aunque sus alumnos tenían acceso libre a la biblioteca. No existían los castigos y las notas no tenían mucha importancia, aunque sí que la tenían las excursiones o salidas pedagógicas, que se hacían los jueves para los alumnos de día y los domingos para los de nocturno.

Bibliografía


Albis Ferragut, M.R. "Les mestres a Pollença". Punt Informatiu Pollença, núm. 304-309. Díaz de Castro, F.J. "El institucionalismo en Mallorca: El 'Boletín de la Institución Mallorquina de Enseñanza'", en Educació i Cultura, 1986. Fraile Oliver, A. "Los orígenes de Caixa de Colonya", en Namaste, juliol 2009. Orell y Villalonga, B. Llegir i escriure al món rural mallorquí, 1860-1930. Universitat de les Illes Balears, 2008. Peñarrubia, I. Entre la ploma i la tribuna. Els orígens del primer feminisme a Mallorca, 1869-1890. Publicacions de l'Abadia de Montserrat, 2006. Salas Vives, P. Guillem Cifre de Colonya. Un sant que no anava a missa. El Gall editor, 1999.

Créditos

Diseño: www.lacomba.com
Texto: Elena Ortega
Traducción al castellano: Maria Gené Gil

Pie de la Serra de Tramuntana, abril, jueves: un grupo de escolares, formado por niños y niñas, ha salido de excursión en compañía de sus maestros. Andan por un paisaje árido y se paran al lado de unas matas de palmito para escuchar las explicaciones del profesor sobre esta planta autóctona y los usos que les da la gente de la zona, como sus padres, que elaboran escobas, sombreros, cestas o asientos con las palmas de la planta. La finalidad de esta excursión pedagógica es que los estudiantes observen los objetos cotidianos en su estado natural y amplíen sus conocimientos, una especie de "escuela al aire libre", como la que reivindicaba la pedagogía moderna.

Hasta aquí nada particular. Pero si nos acercamos a la escena y a sus protagonistas, nos sorprenderá el vestuario de finales del siglo XIX; todavía faltan muchos años para que la Segunda República lleve aires nuevos al sistema educativo y que los niños y las niñas puedan asistir juntos a clase; además, algunos niños se visten de manera tan pobre que es impensable que su condición social les permitiera acceder a la educación en esa época. Y, por otra parte, ¿qué deben de estar haciendo fuera de la escuela? ¿Por qué las niñas no están en la labor? ¿No hay ningún niño arrodillado o llevando orejas de burro? Y, encima, estos niños no han empezado la jornada rezando sino cantando…

Cercanías de Pollença, jueves, abril de 1885. Los alumnos de la Escola de Colonya –la primera experiencia pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) fuera de Madrid y pionera de la escuela mixta en España– han salido de excursión, como todos los jueves. Esta es una ocasión especial porque los acompaña Manuel Cossío, pedagogo krausista y buen amigo de Guillem Cifre de Colonya, fundador del colegio de Pollença. Después de visitar el centro de enseñanza recién estrenado, construido bajo los criterios educativos más avanzados, Cossío, visiblemente impresionado, exclamó: "¡Esto es Europa!".

Europa es el referente de los promotores de la ILE, donde viajan frecuentemente para conocer otras iniciativas pedagógicas renovadoras. Guillem Cifre de Colonya es uno de ellos, y en una de sus estancias en Berlín intima con su profesora de alemán, con quien se casa en 1889.

La familia Cifre-Hammerl en la Cala de Sant Vicenç: Guillem (hijo), Clara (madre), Guillem (padre) y Antònia (hija), 1906 o 1907. Archivo Caixa Colonya

La Escola de Colonya, en Pollença, se avanzó algunas décadas a la escuela mixta y fue pionera en la coeducación de los niños y las niñas

Ahora, en la escena de la excursión de los jueves, tenemos que incorporar un nuevo personaje: una mujer de apariencia extranjera y muy alta, que destaca entre el grupo de los maestros; es Clara Hammerl (Alemania, 1860- Argentina, 1950).

El proyecto de Guillem Cifre de Colonya, secundado por su esposa Clara y un pequeño grupo de colaboradores, es combatir el analfabetismo y el caciquismo que subyugan a las clases más humildes de Pollença, mediante la educación y los préstamos económicos a bajo interés. Así fundan la Escola de Colonya y la Caixa d'Estalvis de Pollença, dos entidades sociales muy innovadoras para su época, pero que levantaron una oposición desaforada entre los sectores conservadores y eclesiásticos de la isla. En contraposición con el "no quieras saber más de lo que es necesario saber" y "la verdadera sabiduría proviene de Dios", Cifre de Colonya impulsa una educación laica y activa para liberar a las clases desfavorecidas. Además, su institución bancaria se propone ayudar a los jornaleros para que puedan transformarse en pequeños propietarios y librarse de los préstamos usurarios.

Cifre de Colonya conoce de primera mano la situación de esta gente. Él mismo proviene de los estratos humildes de la sociedad, pero el destino lo convierte en heredero universal del terrateniente Guillem Ignasi Cifre de Colonya O'Ryan; sin embargo, tiene que estudiar la carrera de Derecho. En el Madrid de la década de 1870, Guillem entra en contacto con los intelectuales de la época y se adhiere a las ideas progresistas y a las tesis del krausismo.

Con su esposa Clara, se dedican con afán a sus proyectos de justicia social, lo que les ocasiona la hostilidad casi general y no pocas decepciones. En el aspecto personal, sus vidas no están exentas de desgracias, como la muerte de algunos hijos o las graves dificultades económicas.

Cuando Guillem Cifre muere, en 1908, Clara toma el relevo de la escuela y del banco, lo que la convierte en la primera mujer de España que dirige una institución financiera. La religión luterana, sus ideas avanzadas, el hecho de ser extranjera y, sobre todo, sus actividades profesionales, muy chocantes para una mujer de la época, no hacen que sea una vida fácil, y sus paisanos de adopción nunca la aceptan.

No obstante, la firmeza de su carácter y su perseverancia prolongan la actividad de la escuela hasta 1936, momento en el que, decididamente, ya no se podrá llevar a cabo ningún proyecto pedagógico moderno. La Caixa de Colonya pervivirá en el tiempo y mantendrá el espíritu de su fundador. Hoy en día se presenta como una banca que conjuga la actividad económica con la ética, la solidaridad y la responsabilidad social empresarial.


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