MIRAMAR Y LOS INICIOS DE LA IMPRENTA EN MALLORCA
En el emblemático monasterio de Miramar, erigido en el corazón del abrupto paraje de la Serra de Tramuntana, Ramon Llull, hacia el año 1276, fundó una escuela de lengua árabe para instruir predicadores con la intención de evangelizar sarracenos en tierras islámicas. Tres siglos después, Bartomeu Caldentey, teólogo insigne, escritor y propagador de la escuela luliana, junto con el eclesiástico Francesc Prats, abrieron en Palma sobre 1480 una escuela de humanidades y de ciencia luliana, la cual cinco años después trasladaron a Miramar en busca de una tranquilidad que les negaba el ambiente de la ciudad, agitada por el malestar social. Allí no solo se impartían clases sino que también se imprimieron libros.
El estudio de los orígenes de la imprenta en Mallorca siempre plantea la polémica cuestión de si la imprenta se estableció primero en Palma o en Miramar de Valldemossa. Lo que está claro es que la Contemplació de la Passió de Jesucrist de Francesc Prats, el segundo libro estampado en la isla por la sociedad Calafat-Caldentey, se imprimió en Miramar, y ostenta el mérito de ser el primer incunable escrito en Mallorca en lengua catalana. El colofón de la obra dice: «Stampada en la casa de trínítat o míra mar De la Vila de Val de Musse en la maior illa Balear per Mestre Nicolau Calafat nadiu de la dita Vila. A. 1 de kalèdes de fabrer anys de salut MCCCCL xxx vii» Nos podemos preguntar que quién era este tal Calafat. Pues bien, Nicolau Calafat era un fundidor experto y un impresor excelente. Se desconoce cómo aprendió estas dos técnicas, pero lo que sí sabemos es que fue hábil en ambos procedimientos. Este es el motivo por el que Caldentey buscó su cooperación y lo hizo socio de su empresa.
«Stampada en la casa de trínítat o míra mar De la Vila de Val de Musse en la maior illa Balear per Mestre Nicolau Calafat nadiu de la dita Vila. A. 1 de kalèdes de fabrer anys de salut MCCCCL xxx vii»
El colofó de la Contemplació de la Passió de Jesucrist, de Francesc Prats. Imatge del facsímil i transcripció del text original
A Miramar no només s'impartiren classes sinó que també es varen imprimir llibres
Después de la impresión del Llibre de contemplació, Caldentey y Prats continuaron la tarea evangelizadora en Miramar. Para mantener este antiguo monasterio, invirtieron gran parte de sus propios bienes, hicieron todo tipo de gestiones para conseguir tierras, censales, rentas eclesiásticas e, incluso, subvenciones del rey Fernando el Católico. Pero estas ayudas o no llegaron o fueron insuficientes. Por este motivo, poco después de la edición del libro de Prats, tuvieron que reducir el número de inquilinos y trasladar la imprenta a Palma. La imprenta de Calafat y Caldentey significó una mejora en la línea de la introducción de las ideas renovadoras en Mallorca. El primer incunable surgido de su prensa fue el Tractatus de regulis mandatorum, de Jean Gerson, impreso el 20 de junio de 1485. Por lo que respecta al lugar de estampación de esta primera publicación mallorquina, sus artífices solo indican que se imprimió en la isla mayor de las Baleares.
La relación editorial entre Bartomeu Caldentey y Nicolau Calafat debió de ser satisfactoria porque en 1489 firmaron un documento notarial en el que se comprometían a seguir imprimiendo. El pacto, suscrito el 4 de enero de ese año, estipulaba que Caldentey sería el propietario de todo el utillaje de imprimir y que Calafat reharía algunos tipos de letras deteriorados, reformaría los alfabetos y abriría las matrices de dos nuevos abecedarios con las letras mayúsculas correspondientes y el tipo de letra elegido por el eclesiástico. La sociedad duró aproximadamente cinco años, se disolvió el 3 de septiembre de 1490. Fue un proyecto breve, que se concretó enérgicamente cincuenta años después con las experiencias tipográficas de Ferran Cansoles y Gabriel Guasp I. Pero esa es otra historia.
Las imprentas se originaban habitualmente al abrigo de centros del conocimiento. Así pues, los negocios se abrían alrededor de las universidades y los centros religiosos. Al margen de la polémica sobre el lugar exacto en el que se imprimió el primer libro y dada la imposibilidad de constatarlo documentalmente, es indudable que Miramar, lugar paradigmático del saber y la espiritualidad, fue protagonista indiscutible del nacimiento de nuestra primera actividad impresora.
En el siglo XIX, el archiduque Luis Salvador, muy interesado por la Serra de Tramuntana y por la figura de Llull, adquirió la possessió de Miramar, junto con otras predios colindantes como S'Estaca o Son Marroig.



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