Panorámica desde el faro de Na Pòpia. Sa Dragonera © Foto: Gabriel Lacomba

OKUPAR SA DRAGONERA: ANARQUISTAS, ECOLOGISTAS Y ARTISTAS EN ACCIÓN

Sabías que...

Al regresar de Sa Dragonera, Barceló realiza la obra Sense títol (1977), una caja rectangular de madera de grandes dimensiones dividida en 30 espacios en cuyo interior pegó toda una serie de elementos recogidos en la isla: excrementos, huesos de gaviota, lapas, flores, una colmena, piedras, hojas, raíces, así como un par de zapatos de plástico pequeños y un tubito lleno del pigmento azulete. Es una particular presentación e indexación del paisaje de Sa Dragonera a través de la selección de pequeños elementos recogidos durante los paseos y de su entorno más cercano.


Sin título, 1977. Materia orgánica e inorgánica, madera y cristal. 64,5 x 54 x 6,5 cm. Colección particular Manresa-Roque © Foto: Agustí Torres

Créditos

Diseño: www.lacomba.com
Texto: Jaume Reus
Traducción al castellano: Maria Gené Gil

La fecha del día siete de julio del año 1977 (7-7-77) es un símbolo de la lucha de los mallorquines por detener los excesos urbanísticos en nuestras costas. En este caso, el peligro era en la isla de Sa Dragonera, debido a las intenciones de la empresa PAMESA de urbanizarla y la pasividad y la connivencia de las administraciones públicas. Aquel día, un grupo de jóvenes formado por activistas de izquierdas, anarquistas, ecologistas y artistas okupó la isla como una manera contundente de denunciar públicamente los proyectos de construcción. El efecto sorpresa fue fundamental para conseguir un notable impacto mediático y coger a los poderes públicos sin capacidad de reacción. Aquellos jóvenes decidieron pasar de las palabras y de las quejas de siempre a la acción. La okupación se hizo por un período de dos semanas, aproximadamente, durante las cuales unos treinta jóvenes -unos se iban y otros llegaban para estancias más breves- tuvieron que comer lo que se habían llevado o lo que les hacían llegar en barca y a escondidas los vecinos de Sant Elm o del Port d'Andratx. Una pareja de la Guardia Civil vigilaba el acceso al amarradero, pero los activistas actuaban por algunas de las calas. Un día, incluso, un amigo les tiró pan y tabaco desde una avioneta.

Gerard Matas y Miquel Barceló (sombrero) durante la okupación © Foto: Andreu Terrades

A lo largo de los días realizaron asambleas y emitieron comunicados que denunciaban las manipulaciones legales de las autoridades en beneficio de la clase dominante de siempre o que animaban a la población a la agitación y a la concienciación en defensa de la naturaleza y de su territorio. Incluso, de hecho, declararon la isla Parque Natural. Recordemos que, finalmente, el Consell de Mallorca compró la isla en el año 1987 y, más adelante, en 1995, el Govern de les Illes Balears la declaró Parque Natural.

Obra de Andreu Terrades incluida en el número colectivo de Neon de Suro: "Neon i Sverige", 1978

Entre los artistas estaban Miquel Barceló, Margalida Escales, Gerard Matas o Andreu Terrades. En los años posteriores, los creadores vinculados a la Jove Plàstica realizaron otras obras y acciones en defensa del territorio, como un número de la publicación Neon de Suro, el mes de abril de 1978, con el título "Neon i Sverige", en el que ironizaban sobre algunos de los tópicos de la sociedad mallorquina y de la sueca. En ese ejemplar colectivo participaron Josep Albertí, Miquel Barceló, Damià Ferrà-Ponç, Sara Gibert, Mariscal, Joan Palou, Andreu Terrades y Steva Terrades. El día 5 de agosto del mismo año, otro grupo numeroso de artistas y amigos llevó a cabo la acción "Fester salvatge" en la plaza de Sa Llonja y exhibió obras hechas expresamente para criticar los excesos urbanísticos ya producidos y reivindicar más espacios naturales.

La experiencia de esta okupación de Sa Dragonera fue vivida de manera intensa por el joven de veinte años Miquel Barceló. Un artista tan atento y permeable a los entornos físicos, en los que ha trabajado a lo largo de su trayectoria, recibió en Sa Dragonera uno de sus primeros fuertes impactos. Barceló decidió realizar la mayor parte de su estancia en el punto más alto de la isla, donde se encuentra el faro abandonado de Na Pòpia, rodeado de numerosas gaviotas y cerca de los acantilados. Fue uno de los últimos que abandonó la isla y, pese al escaso tiempo que estuvo en ella, la experiencia de unas semanas de contacto con aquella naturaleza virgen y salvaje contribuyó o lo ayudó a tomar decisiones significativas en los terrenos personal y profesional.

Es un hecho habitual en la historia del arte que los artistas destaquen lugares y momentos trascendentes, relacionados con la naturaleza, con la enfermedad o con la muerte, dotados de una intensidad emotiva especial, que les han marcado ciertos caminos. El mismo Barceló ha señalado algunos. Por ejemplo, una necesidad de cambiar el ambiente y las relaciones vinculadas con el mundo "porreta" de Palma, una limpieza y una especie de purificación. O también una reafirmación en su voluntad de ser artista, así como un interés por realizar obras más pictóricas y figurativas que acabarán siendo su particular animalario.

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