Sa Foradada © Foto: Gabriel Lacomba

DONDE SISSÍ ENCONTRÓ UN ALMA GEMELA

Sabías que...

Un secretario del archiduque se convirtió en publicitario de Mallorca.

A principios del siglo XX el archiduque Luis Salvador contrató a un joven austriaco llamado Erwin Hubert para que convirtiera sus terribles manuscritos en documentos legibles. Después descubrió que el nuevo secretario tenía también un don para el dibujo y la pintura. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, el archiduque y su séquito se refugiaron en el imperio austrohúngaro, donde Luis Salvador murió en 1915. Acabada la guerra, Hubert regresó a Mallorca y triunfó como pintor. Se convirtió en un retratista solicitado, pero todavía más proyección tenían sus paisajes, que durante muchos años utilizaba el Foment del Turisme para publicitar la isla. Un vínculo especial unió a Hubert con Sóller. Cuando en 1947 inauguró una exposición en esta localidad, trenes programados expresamente para la ocasión llevaron a los invitados a la capital de la comarca de Tramuntana. El antiguo secretario e ilustrador del archiduque murió en 1963 en Palma, a la edad de 80 años.

Bibliografía


Una biblioteca infinita

El archiduque solía documentar los destinos de sus viajes con la precisión de un científico y con el cuidado de un artista. Contrató a numerosos expertos e ilustradores para realizar sus libros. Editó tiradas limitadas de entre 600 y 800 ejemplares aproximadamente que después mandaba –como regalo– a sus parientes, a amigos y también a eruditos. Entre las docenas de obras suyas destaca, sin lugar a dudas, Die Balearen. In Wort und Bild geschildert, una magnífica y detallada descripción del archipiélago tal y como se presentaba a finales del siglo XIX. La editorial Olañeta (Palma) hizo una edición moderna en español. En cuanto al archiduque, han sido diversos los autores que han intentado plasmar a este emblemático personaje. Una de las principales expertas es Helga Schwendinger, una historiadora austriaca que en 1991 publicó una biografía sobre él (Erzherzog Ludwig Salvator. Der Wissenschaftler aus dem Kaiserhaus, Amalthea Viena/Múnich, 1991). Actualmente, la señora Schwendinger es asesora del proyecto "Nixe III", que consiste en una recreación documentada de los viajes del noble por el Mediterráneo.

Créditos

Diseño: www.lacomba.com
Texto: Thomas Fitzner
Traducción al castellano: Maria Gené Gil

De los muchos personajes que llegaron a formar parte del paisaje de la Serra de Tramuntana, uno de los más pintorescos era sin duda alguna el archiduque Luis Salvador de Austria. Una sobrina suya lo describió así: "Vive como un payés, solo lleva sandalias y pantalones de tela anchos. Su piel, quemada por el sol, es de color cobrizo. Trabaja sin parar en su jardín paradisíaco y en sus hermosas viñas".

Ciertamente, Luis Salvador lucía un estilo poco habitual entre los nobles de la época. Un día una familia noble mallorquina lo invitó a cenar, aunque previamente le hizo entender que debía vestirse de acuerdo con su rango. Así pues, cuando apareció vestido con el uniforme de archiduque causó una gran sorpresa. Muy contentos estaban los anfitriones hasta que se sirvió la sopa, momento en que Luis Salvador, frente a la mirada estupefacta de los presentes, la vertió dentro de los bolsillos y a continuación se puso de pie y proclamó: "Han invitado a mi vestimenta, no a mí. Ahora mi vestimenta ha cenado y ya puedo marcharme".

Incluso podríamos aventurar que este noble fue un precursor de los hippies si no fuera por una labor meticulosa de investigación que lo llevó a escribir –conjuntamente con todo un equipo de artistas y ayudantes– una obra etnológica sobre el archipiélago que es una referencia para los historiadores hasta hoy en día.

Profundamente enamorado de la belleza de la Serra de Tramuntana, se convirtió en propietario y protector de buena parte de la costa norte entre Deià y Valldemossa. Por otra parte, la Serra de Tramuntana lo protegía a él, puesto que se convirtió en su refugio lejos de las normas y los ceremoniales a los que se veía sometido cuando residía en el imperio austrohúngaro, gobernado por su familiar el emperador, un Habsburgo como él.

Templete de Son Marroig © Foto: Gabriel Lacomba

En Mallorca, Luis Salvador, de Habsburgo, había creado un imperio de los placeres sencillos

La esposa del emperador y la hija del carpintero conversaron como si fuesen viejas conocidas

Pero justamente por ser tan diferente se convirtió en confidente y buen amigo de otro miembro de esta familia: la emperatriz Isabel de Baviera, apodada "Sissí", que vino a visitar a Luis Salvador en tres ocasiones, habitualmente de incógnito. Fue a finales del siglo XIX. En una de sus estancias visitó S'Estaca, hoy propiedad de Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones. Allí se encontró con Catalina Homar, adorada por el archiduque, una chica mallorquina de familia sencilla que seguro que poseía un carisma tan potente como el paisaje que los rodeaba. Un testigo describe este momento que compartieron la esposa del emperador austriaco y la joven, hija de un carpintero, de familia de payeses mallorquines: "Las dos mujeres conversaron como si se conocieran de siempre".

Sissí recorrió a pie algunos de los caminos de la Serra de Tramuntana que hoy forman parte de la red senderista y, con Luis Salvador a su lado, soñó con esta libertad de espíritu que la Serra de Tramuntana consigue transmitir. Alguna vez acompañó al archiduque a un evento social en el Casal Solleric en Palma, pero sin dar su nombre verdadero.

Las viñas que hemos mencionado al inicio del relato, donde tanto le gustaba trabajar a Luis Salvador, producían unos vinos que gustaban –y de qué manera– a unos cuantos. El moscatel y la malvasía de S'Estaca, elaborados bajo la supervisión de la muy capaz Catalina Homar, consiguieron premios en exposiciones en Barcelona, Madrid, París e, incluso, en Chicago. Es posible que de algún modo llevasen la magia de la Serra de Tramuntana dentro, la misma magia que cautivó a un archiduque que huía de su posición social y a una emperatriz que encontraba la paz en el Mediterráneo. Personajes históricos que por unos momentos consiguieron escapar de las páginas de la historia para vivir la felicidad de las cosas sencillas. Tan sencilla como es la belleza de este paisaje hecho para enseñarnos a soñar.


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