Los escars para varar barcas de S'Estaca © Foto: Gabriel Lacomba

S'ESTACA, TIERRA DE MARINEROS

Sabías que...

Los temporales de tramontana y de mistral en S'Estaca son especialmente duros. Con frecuencia las olas llegan hasta las casitas, pero a veces lo hacen con tanta fuerza que, incluso, han llegado a causar importantes desperfectos. Sebastià Juan, un pescador de Valldemossa que de niño todavía conoció de primera mano la vida de los pescadores de S'Estaca, aún recuerda lo que sucedió una noche que pasó con su padre y su tío en una casita de S'Estaca mientras se calentaban a la lumbre del hogar. El temporal en el mar era infernal hasta el punto de que una ola se subió por las rocas, alcanzó el tejado y entró por la chimenea dentro del hogar, apagó el fuego y dejó a los pescadores a oscuras. Sebastià, que entonces era un niño, recuerda que decidieron volver a Valldemossa aquella misma noche ya que no podían quedarse en S'Estaca sin correr peligro.

Bibliografía


S'Estaca © Foto: Gabriel Lacomba

...y tierra de actores
Las actuales casas de la possessió de S'Estaca son la privilegiada residencia del actor Michael Douglas. Esto ya no es ningún secreto y, con frecuencia, oímos hablar de S'Estaca como si fuese una mansión más bien de Beverly Hills. Pero el protagonista de Wall Street no es el primer actor que se enamoró de estos parajes. Mucho antes, un artista más de la tierra ya se construyó su guarida. Xesc Forteza tenía en S'Estaca una de aquellas casitas de pescadores, donde pasaba temporadas, que dedicaba a leer y a escribir teatro y, sobre todo, a su gran afición (el teatro fue su pasión), la pesca.

Créditos

Diseño: www.lacomba.com
Texto: Bartomeu Homar
Traducción al castellano: Maria Gené Gil

Todo el mundo en Mallorca conoce S'Estaca como la casa que el actor norteamericano Michael Douglas tiene en la isla y que comparte con la que fue su esposa, Diandra. Los que saben que S'Estaca fue la possessió que el archiduque Luis Salvador de Austria "regaló" a su novia mallorquina, Catalina Homar, no son tantos. Y los que identifican S'Estaca con una aldea de pescadores donde tenían el puerto base los mejores y más valientes pescadores de Mallorca, en palabras, una vez más, del archiduque, son un grupo todavía más reducido.

S'Estaca es, pues, un pequeño lugar de la costa, en el término municipal de Valldemossa, a mitad de camino entre Sa Foradada y el Port de Valldemossa, constituido por unas veinte casitas que, originariamente, eran los habitáculos en los que los pescadores de Valldemossa tenían la guarida durante las duras jornadas de trabajo. Ahora ya no pernoctan en ella ni pescadores ni marineros, pero S'Estaca es, sin lugar a dudas, uno de los lugares más bellos, sugerentes y mágicos de toda la Serra de Tramuntana.

La caleta de S'Estaca parcialmente resguardada por las rocas © Foto: Gabriel Lacomba

En la actualidad, las pequeñas casitas de los pescadores se han convertido en refugios de fin de semana o de vacaciones de sus propietarios o usufructuarios, pero tras esta bella postal encontramos numerosas historias de personas, historias llenas de alegrías y tristezas, pero sobre todo de vivencias humanas.

El archiduque nos describe, en su magna obra Die Balearen, S'Estaca que él conoció, a mediados del siglo XIX, como una aldea de pescadores formada por 14 casitas, cuya construcción había autorizado él mismo. También cuenta que se encargó de mejorar los accesos a la cala para facilitar el tránsito de personas, especialmente cuando iban cargadas con los cestos de pescado para llevar a vender.

En aquella época, los pescadores de Valldemossa se repartían entre los que tenían la barca en S'Estaca y los que la tenían en Sa Marina, que es como llaman al Port de Valldemossa los habitantes de la zona. La vida no debía de ser fácil y los pescadores se quedaban en S'Estaca toda la semana, hasta que el sábado a mediodía o por la tarde volvían a Valldemossa. Pasaban el domingo en el pueblo y por la noche, o el lunes de madrugada, retornaban a S'Estaca cargados con la ropa de la semana y los víveres necesarios para su supervivencia.

Los meses de verano eran la época de trabajo más intenso. Los pescadores dejaban S'Estaca y el Port de Valldemossa y se dirigían a las bahías de Pollença y de Alcúdia a pescar. Iban navegando a la vela latina o a remo, cuando no soplaba el viento. Hacían grupos de cinco o seis llaüts (laúdes) y habilitaban unas barracas en alguna cala para pernoctar en ellas. En palabras del archiduque, allí "llevaban una vida libre y feliz". Nos falta la opinión directa de los pescadores. Cada cierto tiempo, un llaüt (laúd) se llevaba la pesca de toda la flota a vender a Alcúdia o a Pollença.

Otros tomaban la ruta del oeste y se dirigían hacia Andratx, Peguera y Santa Ponça. La manera de pescar era la misma, y el pescado que cogían llegaba hasta Palma en carro o en diligencia.

Así pasaba buena parte del verano, concretamente hasta mediados de agosto. La Virgen de Agosto, que se celebra el día 15, es la patrona de Sa Marina, y entonces todos los pescadores tenían una cita ineludible. Volvían a Valldemossa unos días para pasar las fiestas y reencontrarse con la familia. Pasados unos cuantos días, los pescadores se volvían a embarcar y continuaban con su vida habitual. En algunos casos, según los resultados y la cantidad de pescado que sacaban, los que pescaban en la bahía de Alcúdia pasaban a Cala Rajada e iban bajando por la costa, alternando los días de pesca con los de navegación, hasta llegar al sur de Mallorca, desde donde pasaban el Cap Blanc, atravesaban la bahía de Palma y llegaban a las costas occidentales, pasaban el freo de Sa Dragonera y volvían a la costa de Valldemossa.

Con los primeros temporales de septiembre, los pescadores se quedaban en S'Estaca y en Sa Marina, y los días de pesca se reducían debido al mal tiempo. En invierno casi no pescaban. Cuando no podían salir a la mar, los pescadores se alquilaban en tierra y trabajaban en las viñas de S'Estaca, donde se obtenía un vino verdaderamente excelente.

Pero esa es ya otra historia.

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